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Qué es un dashboard y cómo armar uno útil

Qué es un dashboard o tablero de control, para qué le sirve a una pyme, qué tiene que tener, con qué herramientas se arma y cómo empezar en cuatro pasos.

Por Luis Martínez ·

Un dashboard, o tablero de control, es una pantalla que reúne los números más importantes de tu empresa en gráficos y cifras fáciles de leer, y que se actualiza con los datos a medida que cambian. Sirve para ver de un vistazo cómo viene el negocio sin pedirle un informe a nadie. En una pyme, el valor está en que todo el equipo mire los mismos números al tomar decisiones.

Qué es un dashboard, en palabras simples

El nombre viene del tablero de un auto. Mientras manejás no necesitás saber todo lo que pasa en el motor: te alcanza con la velocidad, el combustible y alguna luz de alerta. Un dashboard hace lo mismo con una empresa: elige unos pocos datos y los muestra de forma que se entiendan en segundos.

Tiene tres capas:

  1. Los datos, que viven en tus sistemas: ventas, cobros, stock, consultas.
  2. La conexión, que trae esos datos al tablero sin que nadie los copie a mano.
  3. La visualización: cifras, gráficos y tablas ordenados en una pantalla.

Cuando falta la segunda capa, lo que tenés es una planilla que alguien actualiza cuando puede. Sirve para empezar, pero deja de ser confiable el día que esa persona se va de licencia.

Para qué sirve un tablero de control en una pyme

  • Ver el estado del negocio sin armar un informe. Cuánto se vendió, cuánto falta cobrar, cuántos pedidos hay pendientes.
  • Detectar problemas a tiempo. Una caída en las ventas o un atraso en las entregas se ve en la semana, no en el cierre del mes.
  • Discutir sobre lo mismo. Si ventas y administración miran el mismo tablero, la reunión se dedica a decidir y no a comparar planillas.
  • Depender menos de una persona. La información deja de estar en la cabeza o en la computadora de quien “sabe dónde está todo”.

Es uno de los pedidos más comunes de las empresas con las que trabajamos: tener la información del negocio a mano para tomar mejores decisiones.

Qué tiene que tener un buen dashboard

  1. Un público definido. El tablero de la dirección no es el mismo que el del depósito. Cada uno responde las preguntas de quien lo mira.
  2. Pocos indicadores, elegidos con criterio. Lo que se muestra tendría que ser lo que se usa para decidir. Cómo elegirlos está en qué es un KPI y cuáles medir en una pyme.
  3. Una referencia para cada número. Una cifra sola no dice nada. Necesita una meta, el mes anterior o el mismo mes del año pasado al lado.
  4. Datos que se actualizan solos. Con la frecuencia que el proceso pide: no hace falta tiempo real para mirar la cobranza del mes.
  5. La fecha de la última actualización a la vista. Así nadie decide con datos viejos sin saberlo.
  6. Una sola pantalla. Lo principal arriba y sin tener que desplazarse.
  7. Gráficos simples. Barras para comparar, líneas para ver la evolución, una cifra grande para el número clave.
  8. Definiciones acordadas. Qué cuenta como “venta” o como “cliente nuevo” tiene que estar escrito y ser igual para todos.

Herramientas habituales para armar un dashboard

No hay una mejor en general. Depende de cuántos datos tengas, de dónde salgan y de qué programas ya use tu equipo.

Herramienta Qué es Cuándo suele alcanzar
Planilla de cálculo La hoja de cálculo que ya usás, con tablas y gráficos Pocos datos, una sola fuente, un equipo chico
Looker Studio Herramienta de Google para crear informes y paneles a partir de tus datos. Google hoy la presenta con el nombre Data Studio Datos en planillas o servicios de Google, tableros para compartir por enlace
Power BI Plataforma de análisis de Microsoft para conectarse a datos, visualizarlos y compartirlos Empresas que ya trabajan con herramientas de Microsoft y cruzan varias fuentes
Tableros del propio sistema Los reportes que traen muchos sistemas de gestión Cuando casi toda la información vive en ese sistema
Tablero a medida Una pantalla desarrollada para tu operación Cuando los datos están repartidos en sistemas que no se conectan con las opciones anteriores

Google describe su herramienta como sin costo y ofrece además una versión Pro; Power BI tiene una aplicación de escritorio gratuita y planes pagos. Las condiciones cambian, así que revisá los precios vigentes en cada sitio antes de decidir.

Si tu empresa usa un sistema de gestión, empezá por ver qué tableros trae: muchos ERP incluyen un módulo de reportes, como contamos en qué es un ERP y en qué se diferencia de un sistema a medida. Y si dudás entre un producto y un desarrollo propio, los criterios están en software a medida o software enlatado: cómo decidir.

Cómo empezar en cuatro pasos

  1. Escribí las preguntas que querés responder. Tres a cinco, en lenguaje llano: “¿cuánto vendimos esta semana?”, “¿cuánto nos deben y hace cuánto?”, “¿qué pedidos están atrasados?”.
  2. Ubicá dónde está cada dato. Para cada pregunta, anotá en qué sistema o planilla está la respuesta y quién lo carga. Acá suelen aparecer las sorpresas: datos que nadie registra o que se registran dos veces.
  3. Armá una primera versión simple. Una pantalla con esas respuestas, aunque sea en una planilla. Mostrásela a quien la va a usar y preguntale qué decisión tomaría con eso.
  4. Automatizá la actualización y poné un día de revisión. Cuando la versión simple demuestre que sirve, conectá las fuentes para que se actualice sola y fijá cuándo se mira en equipo.

El orden importa. Empezar por la herramienta lleva a tableros prolijos que responden preguntas que nadie se hizo.

Errores comunes al armar un tablero

  • Poner todo lo que se puede medir. Veinte gráficos en una pantalla equivalen a ninguno.
  • Mostrar números sin contexto. “Ventas: 1.200.000” no dice si es bueno o malo.
  • Actualizarlo a mano. Tarde o temprano se atrasa, y un tablero que una vez mostró un dato viejo pierde la confianza del equipo.
  • No acordar las definiciones. Si el tablero dice una cosa y la planilla de administración otra, se vuelve a la planilla.
  • Elegir gráficos por lo vistosos. Los velocímetros y las tortas con diez porciones ocupan lugar y se leen mal.
  • Construirlo y no usarlo. Sin una reunión o una rutina donde se mire, queda como una pestaña más.
  • Mostrar datos personales de más. Un tablero compartido por enlace puede terminar a la vista de quien no corresponde. Definí quién accede a qué.

Cuando los datos no están en un solo lugar

La parte difícil de un dashboard casi nunca es el gráfico. Es que las ventas estén en un sistema, los cobros en otro y las consultas en el correo. En dropia trabajamos sobre esa parte: conectar las fuentes para que el tablero se arme solo y muestre números en los que el equipo confíe.

Si querés ver qué se puede armar con los datos que ya tenés, contanos cómo trabajan hoy.

Preguntas frecuentes

¿Qué significa dashboard en español?

Se traduce como tablero de control o panel de control. El término viene del tablero de un auto, que muestra de un vistazo lo necesario para manejar.

¿Cuál es la diferencia entre un dashboard y un reporte?

Un reporte es un documento que se arma para un período y se lee una vez. Un dashboard es una pantalla que se actualiza con los datos y se consulta todas las veces que haga falta.

¿Se puede hacer un dashboard en una planilla de cálculo?

Sí. Para un equipo chico y pocos datos, una planilla con gráficos alcanza. Empieza a quedar corta cuando los datos vienen de varios sistemas o cuando actualizarla depende de que alguien copie y pegue.

¿Qué herramientas se usan para hacer dashboards?

Las más habituales son las planillas de cálculo, Looker Studio de Google (que hoy Google llama Data Studio) y Power BI de Microsoft. También muchos sistemas de gestión traen sus propios tableros.

¿Cuántos indicadores tiene que tener un dashboard?

Los que entren en una pantalla y se puedan leer sin esfuerzo. Si para entenderlo hay que desplazarse o pedir explicaciones, tiene demasiados.

Hablemos

Contanos cómo trabajan hoy.

Vemos juntos dónde se puede ganar tiempo. La primera conversación es para conocernos y entender tu negocio.