Un prompt es la instrucción que le escribís a una herramienta de inteligencia artificial para que genere una respuesta: una pregunta, un pedido o un texto con contexto y ejemplos. La IA no adivina lo que necesitás, trabaja con lo que le das. Por eso la calidad de la respuesta depende en gran parte de cómo está escrito el prompt.
Para qué sirve un prompt
Un prompt le dice al modelo de IA tres cosas: qué querés, para quién es y cómo lo querés. Sirve para redactar un correo, resumir un documento, ordenar datos, traducir, armar una lista de preguntas para una reunión o pensar alternativas a un problema.
La palabra viene del inglés y se podría traducir como “indicación” o “consigna”. Pensalo como el pedido que le harías a una persona nueva en el equipo: es capaz, pero no conoce tu empresa, tus clientes ni tu forma de escribir. Si le decís “hacé un correo para el cliente”, va a hacer algo genérico. Si le explicás la situación, lo hace bien.
Las partes de un buen prompt
No hace falta una fórmula mágica. Alcanza con cubrir estas cinco partes, en el orden que te quede cómodo:
| Parte | Qué le dice a la IA | Ejemplo |
|---|---|---|
| Rol | Desde qué lugar tiene que responder | “Actuá como responsable de atención al cliente de una ferretería.” |
| Contexto | La situación y para quién es | “Le vendemos a empresas constructoras de Montevideo y Canelones.” |
| Tarea | Qué tiene que hacer, con un verbo claro | “Escribí una respuesta a un cliente que pide cambiar un pedido ya despachado.” |
| Formato | Cómo querés la respuesta | “Un correo de no más de 100 palabras, con asunto.” |
| Ejemplos | Una muestra de lo que esperás | “Usá el tono de este correo anterior: [texto].” |
A estas partes conviene sumarles límites: qué no tiene que hacer. “No prometas plazos”, “no inventes datos que no te di” o “si te falta información, preguntame antes de responder” evitan la mayoría de los problemas.
No todos los prompts necesitan las cinco partes. Para una tarea simple, la tarea y un poco de contexto alcanzan. Los ejemplos rinden sobre todo cuando te importa el tono o un formato muy específico.
Ejemplos de prompts: antes y después
Cuatro situaciones de una pyme uruguaya, con el prompt flojo y el mejorado.
1. Responder un reclamo
Antes: “Escribí una respuesta a un reclamo.”
Después: “Trabajo en una distribuidora de bebidas de Maldonado. Un almacén nos reclama que el pedido del martes llegó con dos cajas menos. Ya confirmamos el error y las mandamos mañana. Escribí una respuesta de no más de 80 palabras, cordial y directa, en español rioplatense, que reconozca el error y diga cuándo llega lo que falta. No ofrezcas descuentos.”
Qué cambió: ahora la IA sabe quién escribe, qué pasó, qué solución hay y qué no puede prometer.
2. Resumir un documento
Antes: “Resumí esto.”
Después: “Te paso el pliego de una licitación. Resumilo en una tabla con tres columnas: requisito, fecha límite y documento que hay que presentar. Si un requisito no tiene fecha, escribí ‘sin fecha’. No agregues nada que no esté en el texto.”
Qué cambió: el formato y la regla de no agregar información hacen que el resumen se pueda usar sin reescribirlo.
3. Publicar en redes
Antes: “Haceme un posteo para redes.”
Después: “Somos una veterinaria de barrio en Salto. Queremos avisar que en noviembre abrimos los sábados de tarde. Escribí tres versiones de un posteo de no más de 50 palabras, con tono cercano y sin signos de exclamación. Público: vecinos que ya nos conocen.”
Qué cambió: pedir tres versiones te deja elegir, y el dato del público ajusta el tono.
4. Preparar una reunión
Antes: “¿Qué le pregunto a un proveedor de software?”
Después: “Tengo una empresa de transporte con doce empleados y vamos a reunirnos con un proveedor de un sistema de gestión. Hoy llevamos los viajes en planillas. Armá una lista de diez preguntas para esa reunión, ordenadas por importancia, sobre costos, plazos, soporte y qué pasa con nuestros datos si cambiamos de proveedor.”
Qué cambió: el contexto de la empresa vuelve concretas las preguntas.
Si querés plantillas listas para copiar por área, las juntamos en prompts para ChatGPT en el trabajo.
Errores comunes al escribir un prompt
- Pedir sin contexto. “Escribí un correo” produce un correo que le sirve a cualquiera y, por eso, a nadie.
- Mezclar varias tareas. “Resumí, traducí y armá una presentación” en un solo pedido da resultados parejos para abajo. Mejor un paso por vez.
- No decir el formato. Si necesitás una tabla, una lista o un párrafo, pedilo. Si no, la herramienta elige por vos.
- Empezar de cero cada vez. Si la primera respuesta no sirve, corregila: “más corto”, “más formal”, “sacá el segundo párrafo”. Iterar es parte del trabajo.
- Confiar sin revisar. Los modelos de lenguaje pueden dar datos incorrectos con mucha seguridad, sobre todo cifras, fechas y normas. Lo que va a un cliente lo revisa una persona.
- Guardar los buenos prompts en la cabeza. Cuando uno funciona, guardalo en un documento compartido. Es conocimiento del equipo.
Qué datos no poner en un prompt
Un prompt viaja a los servidores de la herramienta que estés usando. Por eso no conviene incluir datos personales de clientes o empleados (nombres, cédulas, teléfonos), datos de salud, contraseñas ni información confidencial de la empresa. Casi siempre podés reemplazarlos por “Cliente A” o “Empleado 1” sin que la respuesta pierda calidad.
En Uruguay esto además tiene respaldo legal: la Ley N° 18.331 protege los datos personales y exige, entre otras cosas, medidas de seguridad y reserva. En Ley 18.331 y la IA: cómo proteger los datos de tu empresa explicamos qué pide la ley y qué opciones hay. Cuando la tarea necesita sí o sí datos sensibles, conviene usar un modelo de IA en nube privada, en un entorno dedicado a la empresa, en lugar de un chat público.
Del prompt suelto al trabajo de todos los días
Un buen prompt resuelve una tarea. Cuando esa tarea se repite todos los días, el paso siguiente es dejar de copiar y pegar: el mismo prompt puede quedar dentro de un flujo que corre solo, o ser la base de un agente que consulta tus sistemas y completa el trabajo. La diferencia entre un chat, un chatbot y un agente la explicamos en agentes de IA para empresas.
En dropia ayudamos a los equipos a usar estas herramientas con criterio, desde ordenar cómo se escriben los pedidos hasta conectar la IA con los sistemas de la empresa. Es parte de nuestra consultoría en IA. Si querés ver por dónde empezar, contanos cómo trabajan hoy.
